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Cómo reaccionar ante estas 4 situaciones inesperadas al volante

Uno de los temores más frecuentes que tienen los conductores es esa incertidumbre que existe cada vez que se sale a la carretera. Y es que, durante la conducción, podemos encontrarnos tanto con momentos donde las adversidades climáticas pueden hacérnoslo pasar muy mal o con situaciones inesperadas en la carretera que ponen a prueba nuestra templanza y nuestra capacidad de reacción. Puede ser una tormenta inesperada, una placa de hielo en el asfalto, conductores irresponsables, animales sueltos, etc. Y en estas situaciones es muy importante que aprendamos a minimizar la sensación de riesgo y a reaccionar de la mejor manera posible.

Como su propio nombre indica, las situaciones inesperadas son aquellas que se presentan sin que estemos preparados, por lo que la mejor forma de afrontarlas o evitarlas es precisamente preparase. La mejor solución siempre es mantener muy bien abiertos los ojos, interpretar la carretera y el entorno, y mirar el tiempo antes de salir. Es obvio que, a pesar de ello, podemos encontrarnos con sorpresas, pero con la anticipación suficiente y la tranquilidad necesaria, el riesgo será mucho menor.

Aquaplaning

La lluvia es uno de los factores externos que más accidentes causan, aumentando considerablemente los riesgos durante la conducción. Este fenómeno se produce cuando el neumático no consigue evacuar toda el agua que hay en la carretera, haciendo que se creen una película entre la carretera y el neumático. Al perder adherencia al asfalto, se corre el riesgo de patinar, lo cual resulta muy peligroso, sobre todo si conducimos a gran velocidad. El problema es que cuando nos encontramos con este tipo de situaciones, es muy complicado controlar los frenos y la dirección del vehículo.

Para evitar el aquaplaning, es importante que respetes siempre el límite de velocidad e, incluso, que circules más lentamente de lo normal si la lluvia es muy fuerte, ya que además la propia lluvia nos impide tener una buena visibilidad del resto de la carretera y de los vehículos que circulan por ella. Pero también debes tener en cuenta que esta situación está directamente relacionada con el estado y la calidad de los propios neumáticos. Cuanto menor es el surco, menor es la capacidad de evacuación del agua. Por eso, en nuestra tienda de neumáticos online siempre recomendamos revisar las ruedas periódicamente para que el riesgo en estos casos sea mucho menor.

Si, a pesar de reducir la velocidad y de llevar buenas ruedas, se produce aquaplaning, jamás frenes o gires el volante. Levanta el pie del acelerador para que el vehículo vaya perdiendo velocidad y los neumáticos consigan adherirse de nuevo al asfalto.

Derrape

Cuando los neumáticos pierden adherencia en una carretera que no está mojada, se produce un derrape. Para ello, también es muy importante que nuestros neumáticos estén bien, pero en ello también pueden influir el estado de la vía por la que circulamos y la velocidad que llevamos. La reacción deberá ser distinta en función del tipo de vehículo que tengamos. Si nuestro coche tiene tracción trasera, deberemos girar el volante en dirección contraria a la que se dirige la parte trasera del vehículo quitando el pie del acelerador. Si nuestro coche es de tracción delantera, haremos lo mismo pero sin levantar el pie del acelerador.

Reventón de un neumático

Si una rueda revienta mientras estás conduciendo, es muy importante que mantengas el volante fijo, ya que el vehículo tenderá a irse hacia el lado del neumático roto. Jamás hagas una frenada en seco en estas situaciones, ya que correrías el riesgo de perder totalmente el control. Lo mejor es reducir la velocidad con la caja de cambios y quitar el pie del acelerador.

Frenada de emergencia

Se trata de una de las situaciones más habituales con las que podemos encontrarnos mientras conducimos. En estos casos, también es importante que contemos con buenos neumáticos y que se encuentren en buen estado, de modo que la frenada sea eficaz. Si tu coche tiene ABS, debemos pisar el freno todo lo fuerte que podamos y el embrague al mismo tiempo, evitando así que se cale.

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