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Dunlop: de las ruedas para triciclos a los neumáticos para coches

Cuando John Boyd Dunlop creó el primer neumático en 1888 en Belfast, el nombre de Dunlop quedaría para siempre unido a los avances en la tecnología de los neumáticos y al elevado rendimiento con el que los clientes siempre han relacionado la marca. Una marca que, desde el primer momento, se propuso ofrecer la mejor experiencia posible en la conducción, tanto en coches como en motos.

Sin embargo, debes saber que la historia de los neumáticos Dunlop para coches no empieza sobre cuatro ruedas, sino sobre tres. Los primeros neumáticos que el fundador de Dunlop creó fueron diseñados para que su hijo pudiera conducir su triciclo sobre el empedrado sin dificultad. Vio que además de ir muy lento, el sistema no era muy cómodo y envolvió los neumáticos de caucho macizo con finas láminas de caucho, las pegó y las infló con una bomba para pelotas de fútbol. De esta forma, su hijo podía desplazarse más suavemente y maniobrar mejor. Nacía así el primer sistema de amortiguamiento por aire de toda la historia, estableciendo los cimientos del primer neumático para coches.

Sólo uno año más tarde, su inventó acabaría debutando en una competición de bicicletas, donde un corredor poco conocido vencería a rivales muy superiores en varias carreras gracias a los neumáticos de Dunlop.

Fundación de la compañía Dunlop Pneumatic Tyre

Dunlop no tardó mucho en patentar su idea y a trabajar para hacer mejoras en sus ruedas, fundando la empresa Dunlop Pneumatic Tyre Co. Ltd. En unos meses ya había montado su primera fábrica en Dublín y tres años más tarde, otra en Alemania. Para el año 1895 sus neumáticos ya se fabricaban en Australia y Estados Unidos, la sede principal sería trasladada a Coventry y pocos años después a una impresionante parcela de más de 160 hectáreas, ubicada en Erdington, a un majestuoso edificio conocido como Fort Dunlop, que albergaba todas las oficinas de la empresa.

Durante las dos décadas siguientes, la empresa experimentaría un crecimiento imparable, dejando obsoleto al neumático macizo tradicional y convirtiéndose en la primera empresa internacional de todo el mundo. En gran parte favorecida por el crecimiento de la industria del automóvil. De manera que, a comienzos de la II Guerra Mundial, Dunlop era ya todo un referente. Y no únicamente en el sector de los neumáticos, sino también de frenos, pelotas de tenis y golf, ruedas, revestimientos para suelos y otros productos industriales elaborados con caucho.

Y de esta forma mantendría su liderazgo hasta finales de los 60, cuando Goodyear y Michelín empiezan a ganar terreno en el sector ante el error cometido por Dunlop al apostar por los neumáticos radiales, fabricados con tejido en lugar de reforzados con acero. Este hecho, sin duda, trajo muchos problemas para la empresa durante los años posteriores. Así pues, durante los años 70 la empresa estuvo varias veces al borde de la quiebra.

Alianza con Goodyear

La salvación llegó a mediados de la década de los 80, cuando Dunlop fusiona sus operaciones de neumáticos de Estados Unidos y Europa con su negocio de Japón, como parte del grupo Sumitomo. Grupo que en 1999 acuerda una alianza global con The Goodyear Tyre & Rubber Company, convirtiéndose así en el mayor fabricante de neumáticos de todo el planeta. Una alianza que engloba a seis empresas que podían presumir de una situación organizativa y financiera, y de una producción muy eficiente. Lo que fue posible gracias al establecimiento de un plan de mejora de larga duración.

La estrategia consistía en un firme compromiso con la calidad y la investigación, con el fin de ofrecer las mejores prestaciones a sus clientes, reflejando su fortaleza en ocho áreas distintas: Innovación, Competición Deportiva, I+D, Resultados de pruebas, tuning, equipamiento original, 4×4 y UHP. En definitiva, Dunlop es una empresa que se ha ganado a pulso  su lugar en el mercado a lo largo de 130 años tras su primera y genial idea desarrollada en un humilde triciclo infantil. ¿Quién podría haberlo imaginado?

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