conducción por terrenos embarrados

Conducción por terrenos embarrados, necesidades de los neumáticos

La conducción por terrenos embarrados requiere de una preparación técnica adecuada, en la que los neumáticos y la presión de los mismos resultan decisivos. Pero también un poco de intuición sobre el tramo que estamos atravesando. Y es que no hay una fórmula matemática para enfrentarnos a este tipo de situaciones. Hay que tener en cuenta que las condiciones de la naturaleza pueden ser distintas en cada caso, y que además, los neumáticos y la sensibilidad con el gas juegan un papel clave, muchas veces determinante.

El barro es una de las superficies, junto con la nieve, más inestables que existen. Si conducimos habitualmente por este tipo de terrenos, es importante que equipemos a nuestro vehículo con unos neumáticos adecuados que no hagan que terminemos encallados en el terreno. En este sentido, podemos encontrar dos tipos de neumáticos en función del coche que tengamos.

  • Neumáticos finos con gran poder de penetración para llegar hasta la parte más firme del terreno. Más indicados para coches ligeros y poco potentes.

  • Neumáticos anchos para reducir la presión y evitar que el vehículo se hunda. Se trata de neumáticos para camionetas y grandes todoterrenos con motores V8.

Ambos tipos de neumáticos, llevan gruesos tacos de goma, con grandes canales entre sí para favorecer el “autolimpiado” y que el barro no se quede pegado a la rueda. Para ello, también es muy importante que la carcasa sea flexible, ya que su deformación influye de forma directa en la eliminación del barro que se va acumulando en los tacos de goma.

Pero además de la elección adecuada de los neumáticos, también debemos tener muy en cuenta la presión de los mismos. Lo ideal es que tengan valores bajos, alrededor de 1,5kg/cm2, ya que son los que suelen brindar mejores resultados al conducir sobre terrenos embarrados. Eso sí, cuando al capa de barro no es demasiado profunda, es más recomendable optar por neumáticos de presiones elevadas y por neumáticos de grueso tallado, puesto que la rueda llega antes al terreno firme. En cuanto a la medida, lo ideal es un neumático 265/70-17, que corresponde con neumáticos ancho, de gran diámetro y perfil alto. Un neumático que cada vez podemos encontrar con más facilidad en el mercado.

No obstante, aunque los neumáticos ayudan a circular por este tipo de terrenos, la forma de conducir también influye considerablemente. Si te encuentras con un terreno embarrado, es importante que conduzcas lento para evitar deslizamientos y tener un mayor control del vehículo. Por supuesto, intenta pisar lo menos posible el acelerador, ya que lo único que conseguirás es que las ruedas giren más rápido y que el barro se quede adherido, dificultando cualquier tipo de maniobra. Si tu vehículo es de tracción trasera, pon un poco de peso en la parte de atrás, a la derecha. Por ejemplo, rocas, grava leña. De esta forma, conseguirás redistribuir el peso.

Mantente siempre fuera de los surcos e intenta buscar las zonas más compactas para ajustar los neumáticos, es decir, las zonas más altas de la carretera. Los surcos son más húmedos y, por tanto, más resbaladizos y más fangosos.

Tampoco aprietes los frenos. En el caso de que vayas conduciendo cuesta abajo, intenta ir despacio y buscar un sitio plano. En general es mejor evitar tocar los pedales siempre que sea posible.

Si a pesar de seguir estas indicaciones, te quedas atascado en el barro, intenta mantener la calma y sal del coche. Fíjate en cómo está la tierra e intenta valorar detenidamente cuál es la mejor forma de salir. Puedes intentar hacer un camino plano con las rocas, la grava y la leña que llevas en la parte trasera e intenta que las ruedas queden lo más cerca posible del mismo.. Regresa al coche e intenta ir hacia adelante poco a poco. Si las llantas comienzan a girar, trata de cambiar de manera alternativa con la parte delantera, haciendo un balanceo hasta que los neumáticos puedan agarrar. Es posible que tengas que tener un poco de paciencia. Si no lo consigues, no te quedará más remedio que pedir ayuda.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *