neumáticos de verano

Ventajas de utilizar neumáticos de verano

Cuando llega el verano, es aconsejable revisar aquellas partes de nuestro vehículo que pueden verse afectadas por las elevadas temperaturas de esta época, sobre todo si estamos pensando en hacer algún viaje largo. En este sentido, los neumáticos no son una excepción, ya que son la única parte del coche que nos mantiene en contacto con la carretera y pueden sufrir algunas variaciones de temperatura provocadas tanto por la propia calzada como por el ambiente. En zonas de nuestro país de clima moderado, con temperaturas superiores a los 7 grados, es conveniente usar neumáticos de verano no solamente durante estos meses, sino desde abril a octubre. Se trata de ruedas que están fabricadas con un caucho más duro, que se adhiere mejor a la carretera y que se adapta a las temperaturas altas, facilitando el control del vehículo. Además cuentan con una superficie de rodadura distinta y un diseño diferente en sus perfiles.

Los fabricantes recomiendan contar con un juego diferente de gomas para cada estación del año que deberá intercambiarse en el momento oportuno, ya que de esta manera se optimiza el rendimiento, se reduce el deterioro y disminuye el consumo de combustible. Afortunadamente no es necesario acudir a un taller para hacerlo. Podemos comprar neumáticos para camioneta online o para cualquier otro tipo de vehículo y ponerlas nosotros mismos. Todo depende de lo manitas que seas.

¿Por qué es importante usar neumáticos de verano?

  • Mayor agarre: las ruedas diseñadas para ser utilizadas en verano o en climas cálidos se adhieren mejor a la carretera, lo que hace que la conducción sea más segura y se eviten riesgos de sufrir un accidente. Además, al reducirse el tiempo de frenada, las posibilidades de chocar contra otro vehículo se reducen notablemente.
  • Mayor superficie de contacto: Los neumáticos de verano suelen ser más anchos. Es precisamente por este motivo por lo que se adhieren mejor. El único inconveniente es que aumenta el riesgo de aquaplaning cuando llueve, ya que son más proclives a perder tracción o a patinar.
  • Mejor maniobrabilidad: cuando las condiciones no son extremas, la capacidad para maniobrar es mejor. Proporcionan una dirección rápida y precisa, especialmente a la hora de tomar curvas cerradas, por lo que se consigue un mayor control del vehículo.
  • Reducción del ruido y del consumo: gracias a que existe una menor resistencia a la rodadura, el ruido generado por el vehículo es menor, pero además se ahorra dinero en combustible pues el consumo también es menor.
  • Precio: normalmente los neumáticos de verano son más baratos que los de invierno. Con lo cual, si adquirimos un juego de neumáticos para esta época podremos conservar los de invierno y dejarlos para la próxima temporada, evitando que se deterioren innecesariamente.

Consejos sobre los neumáticos de verano

  • Ranuras: comprobar que los dibujos y ranuras tienen una profundidad mínima de 1,6 mm para garantizar una óptima adherencia a la carretera y evitar el deslizamiento. Las marcas que aparecen en las ruedas permiten saber cuál es la causa por la que se ha producido el desgaste, lo que nos ayudará a detectar posibles errores y negligencias que podíamos estar cometiendo. Piensa que cuanto mayor es el desgaste, mayor será el gasto en mantenimiento y combustible.
  • Presión: la presión del aire siempre debe ser la adecuada, ya que si está baja el consumo aumenta y si están demasiado hinchados, la estabilidad del coche se ve afectada. Por este motivo, es conveniente comprobar la presión de las ruedas cada dos semanas.
  • Todo el año: si el clima, el uso del vehículo y los desplazamientos realizados lo permiten, podemos usar los neumáticos de verano todo el año. Eso sí, deben encontrarse siempre en buen estado, ya que si el deterioro es importante, en caso de nieve o lluvia, el rendimiento disminuye considerablemente.
  • Ahorro: en función del clima, los neumáticos deberán adaptarse a cada estación. Llevar un tipo de goma para cada temporada garantiza un menor desgaste, aumenta la seguridad e incrementa el ahorro. Y es que a la larga duran más, por lo que se compensa el gasto.

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