operación retorno

Consejos de conducción para la operación retorno

El verano está llegando a su fin y con ello llega también la operación retorno, cuando muchos españoles regresan a sus casas después de unas merecidas vacaciones. El último fin de semana de agosto es uno de los momentos del año en que más desplazamientos de producen por carretera. Y no solamente porque son muchos los que vuelven, sino porque también hay muchas otras personas que empiezan sus vacaciones en septiembre. Es precisamente este cúmulo de situaciones lo que incrementa las posibilidades de verse atrapado en un atasco y los riesgos de sufrir un accidente. Siendo esto más evidente en aquellas vías que van desde las zonas costeras y descanso hasta los grandes núcleos urbanos.

Durante estos días, se movilizan a Agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, patrullas de helicópteros, personal funcionario de los Centro de Gestión de Tráfico y encargados del mantenimiento de equipos y de la instalación de medidas en carretera con el objetivo de dar cobertura a la enorme cantidad de desplazamientos que se producen. No obstante, debemos recordar que la mejor seguridad siempre es la prevención. A continuación te damos algunos consejos que debes seguir para minimizar los riesgos y que el regreso a casa sea más llevadero y no entrañe ningún riesgo.

  1. Programa el viaje con antelación

Para evitar los atascos, es recomendable cambiar los horarios de salida, adelantando o retrasando el viaje. Pero también disponer de rutas alternativas o zonas de descanso en el caso de que haya retenciones prolongadas. Intenta no marcar una hora de llegada, ir con prisas o intentar recuperar el tiempo que has perdido metido en un atasco, ya que podrían aparecer retenciones de nuevo y una ligera distracción podría provocar un accidente.

  1. Pon tu coche a punto antes de empezar el viaje

Antes de salir, no está de más que hagas una revisión del vehículo. En este sentido, es muy importante asegurarse de que las ruedas están en buen estado, de manera que se adhieran bien a la carretera y evites riesgos de deslizamientos. Si no estuvieran bien, no te preocupes, ya que siempre es posible encontrar neumáticos a buen precio. También es importante revisar el alumbrado, las escobillas y el funcionamiento del limpiaparabrisas, así como limpiar el coche para que veas bien por los retrovisores y puedas ser visto por las luces.

  1. Tomar precauciones cuando nos acercamos a una retención

Es importante ir a una velocidad moderada, ya que podemos encontrarnos con zonas de retenciones. De esta forma, podremos reaccionar a tiempo y evitar dar frenadas bruscas. Lo ideal es frenar con suavidad, avisar al resto de vehículos del atasco e intentar encontrar una posible salida de escape en el caso de que consideremos que el vehículo que viene detrás no podrá frenar a tiempo.

  1. Descansa bien y no hagas comidas copiosas

Si vas a hacer un viaje largo, es importante que antes de empezar a conducir hayas descansado bien para que vayas concentrado en la carretera. Además, evita las comidas demasiado abundantes, ya que esto puede provocar somnolencia, especialmente con el calor que hace en estas fechas. Ni que decir tiene que beber alcohol tampoco es lo más recomendable cuando vamos a ponernos al volante varias horas. Procura llevar bebidas frescas para hidratarte durante el camino y que el calor no suponga un problema.

  1. Haz una parada cada dos horas o 200 km

Es importante que como máximo hagas un descanso cuando lleves dos horas conduciendo o hayas recorrido 200 km. De esta forma, podrás estirar las piernas y tomar algo para refrescarte. Y es que el cansancio puede mermar considerablemente nuestra capacidad en al conducción. En cambio, estar fresco y alerta nos ayudará a reducir las probabilidades de sufrir accidentes. Recuerda que tardar tres segundos en reaccionar equivale a recorrer un campo de fútbol.

  1. No bajes la guardia en los últimos kilómetros del trayecto

¿Sabías que muchos accidentes se producen cuando el conductor está llegando ya a su destino? Lo cual está relacionado con que bajemos la guardia y nos relajemos pensando que ya no hay riesgo de sufrir una colisión. La fatiga acumulada, las ganas por llegar y las posibles retenciones a la entrada de la ciudad pueden jugarnos malas pasadas.

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