calidad de un neumático

¿Cómo se mide la calidad de un neumático?

Para que el conductor pueda conocer las características y el nivel de calidad de un neumático, en el año 2012 se cambió la información que se mostraba en la etiqueta de los neumáticos. Con lo cual, a partir de entonces, además de presentarse en ellas el grado de eficiencia energética, se presentan también datos relacionados con la seguridad que ofrece cada neumático. Y el volumen sonoro que generan durante la rodadura.

A la hora de comprar neumáticos de camioneta online o para turismos, pueden surgirnos ciertas dudas sobre la calidad de los mismos. Elegir los neumáticos adecuados para nuestro vehículo es fundamental, ya que de ello depende en gran medida nuestra seguridad al volante. Las ruedas son el único punto de contacto entre el coche y la calzada y unos neumáticos de alta calidad pueden suponer la diferencia entre tener un accidente o no, especialmente cuando conducimos en condiciones adversas.

Así pues, este nuevo etiquetado permite valorar tres aspectos fundamentales, ayudando al consumidor a reconocer y ver la diferencia entre neumáticos de mejor y de peor calidad a la hora de comprarlos. Un etiquetado que se aplica tanto a turismos como a todoterrenos, camionetas, camiones y autobuses. No obstante, quedan exentos los neumáticos de segunda mano recauchutados, con clavos o los de competición. A continuación te explicamos qué significa cada cosa y cómo interpretar las etiquetas de los neumáticos para que puedas conseguir un mejor rendimiento, mayor seguridad al volante y ahorrar combustible.

Resistencia a la rodadura

En la parte superior izquierda, la etiqueta muestra la eficiencia energética, que se mide en base al coeficiente de rodadura del neumático. Aquellos que tiene una clasificación A son los de menor coeficiente de rodadura, lo que se traduce en un ahorro de combustible. En cambio, un neumático de clasificación G presenta mayor resistencia de rodadura, lo que conlleva un mayor consumo de combustible. La diferencia entre ambos puede llegar incluso a 0,5 litros por cada 100 kilómetros. Con lo cual, un par de letras de diferencia en la clasificación puede suponer un coste equivalente al de un neumático durante toda la vida del juego completo.

Adherencia a la superficie mojada

También hay otra clasificación que va de la “A” a la “G” y que expresa la adherencia a la superficie mojada. El mejor neumático es de clasificación A, que necesita alrededor de 18 metros menos para frenarse por completo que uno de clasificación G. Aunque la diferencia no es lineal, podríamos decir que por cada letra el tiempo de frenada es de 3 ó 4 metros más cuando el suelo está mojado. Un punto que debe tenerse muy en cuenta a la hora de comprar los neumáticos, ya que las mejores clasificaciones proporcionan mayor seguridad y pueden ayudarnos a evitar muchos accidentes en situaciones adversas como la lluvia. Los de clasificación E y D obtienen una clasificación media y los de peor calidad son los de las letras F y G.

Ruido exterior de rodadura

Este tercer aspecto se encuentra en la parte inferior de la etiqueta y se muestra a través del símbolo de un altavoz y tres rayas que simulan las ondas sonoras. Los neumáticos que presentan un ruido inferior a 68 decibelios aparecen con una única raya. Los que se encuentran entre 68 y 71 decibelios se muestran con dos rayas. Y aquellos que superan los 71 decibelios aparecen con tres rayas. Es muy importante tenerlo en cuenta, ya que el aumento del volumen no es lineal, sino logarítmico, y en estos niveles 3 decibelios pueden suponer una diferencias del 50% de aumento o reducción del ruido exterior.

En definitiva, el mejor neumático es aquel que presenta clasificación A tanto en eficiencia energética como en coeficiente de rodadura y con el menor valor posible en ruido exterior. En cualquier caso, debes saber que la etiqueta no es el único criterio que debemos valorar a la hora de comprar neumáticos. Según un estudio reciente, el principal motivo de insatisfacción de los usuarios con sus neumáticos es un desgaste demasiado rápido. El problema es que las etiquetas no informan al consumidor sobre la duración de los mismos ni sobre otras características o prestaciones que puedan resultar interesantes en base al tipo de vehículo y del uso que se haga del mismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *